Te Envío un Ángel—Éxodo 23:20-22

Te Envío un Ángel

Mira, yo envío un ángel delante de ti para que te proteja en el viaje y te lleve a salvo al lugar que te he preparado.Éxodo 23:20, NTV

Mucha gente ha inmigrado a Los Ángeles (California), pero son pocos quienes se han dado cuenta de tener a los ángeles guiándoles en su éxodo como Dios prometió a los israelitas. ¿Es una realidad que Dios enviará a un ángel para ayudar a sus inmigrantes en el día de hoy?

Cuando yo era joven trabajando en México, nos perdimos yendo a Tampico. Había una cola de tráfico que parecía interminable y no sabíamos dónde estabamos ni a dónde iba el tráfico. Al llegar más adentro, nos dimos cuenta que todos esperaban pasar en un ferry al otro lado de un lago. No podíamos volver atrás y no sabíamos cómo subir el auto en el ferry.

De repente, se nos apareció un hombre que se encargó de nosotros. Aunque yo apenas hablaba el español, él amablemente me hizo entender que ibamos bien y que no debíamos hacer otra cosa más que cruzar el lago. Nos hizo subir al ferry, protegiéndonos de un desorden terrible y de mucha gente que competía con nosotros para abordar el ferry. Nos indicó en un mapa a dónde ir para llegar a nuestro destino. Al arribar al otro lado, salió en su auto y nunca volví a verlo. La única cosa que me convenció que él no fuera ángel es la tarjeta que me dio indicando que era un vendedor de repuestos automovilísticos.

Nunca he visto un ángel, pero el concepto de ángeles guardianes radica en la tradición bíblica y se refleja en Hechos 12:15, donde los discípulos suponen que el ángel de Pedro ha venido a su puerta. Salmo 91:11-12 dice que para la persona que habita en Dios, «él ordenará a sus ángeles que te protejan por donde vayas. Te sostendrán con sus manos
para que ni siquiera te lastimes el pie con una piedra.» (NTV) El inmigrante que habita en la sombra del Dios Omnipotente puede saber que justamente como Dios envió su ángel para guiar a Israel en su éxodo, lo hará con él o ella.

Y los que no sean inmigrantes «no se olviden recordar el deber de … brindar hospitalidad a los desconocidos, porque algunos que lo han hecho, ¡han hospedado ángeles sin darse cuenta! » (Hebreos 13:2) Justamente como aquel mexicano que me ayudó a cruzar el agua, el inmigrante que se le presenta a usted puede ser el ángel que Dios le ha enviado.

Copyright©2013 por Joseph L. Castleberry.  Todos los derechos reservados.  http://www.inmigrantesdedios.org; joe@josephcastleberry.com

Dr. Joseph Castleberry es el presidente de Northwest University en Kirkland, Washington.  Es el autor de Your Deepest Dream:  Discovering God’s Vision for Your Life y The Kingdom Net:  Learning to Network Like Jesus.  Sígalo en Twitter @DrCastleberry y en http://www.facebook.com/Joseph.Castleberry.

 

 

 

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I Am Sending You an Angel

See, I am sending an angel before you to protect you on your journey and lead you safely to the place I have prepared for you.–Exodus 23:20 (NLT)

Many people have immigrated to Los Angeles (California), but few have ever recognized that the angels were guiding them in their exodus as God promised the Israelites. Is it true that God will send an angel to help today’s immigrants?

When I was a young man working in Mexico, we got lost on the way to Tampico. A seemingly interminable line of traffic formed and we didn’t know where we were nor where the traffic was going.  As we went further along, we realized that everyone was waiting to board a ferry that would transport them to the other side of a large lake. We could not turn around nor did we know how to get our car onto the ferry.

All of the sudden, a man appeared who took charge of us. Although I could barely speak Spanish at the time, he kindly helped me understand that we were going the right way and that we had no choice except to cross the lake. He helped us get on the ferry, protecting us from the terrible disorder and the many people that competed with us to board the ferry. He showed us on a map where to go to arrive at our destination. When we reached the other side, he left in his automobile and I never saw him again. The only thing that convinced me that he was not an angel was the business card he gave me that indicated that he was an auto parts salesman.

I have never seen an angel, but the concept of guardian angels is rooted in Biblical tradition and is reflected in Acts 12:15, where the disciples supposed that Peter’s angel had come to their door. Psalm 91:11-12 says that, for those who dwell in the Lord, “he will order his angels to protect you wherever you go. They will hold you up with their hands 
so you won’t even hurt your foot on a stone.(NLT) The immigrant who dwells in the shadow of the All-Powerful God can know that, just like God sent his angel to guide Israel in their exodus, God will do the same for him or her.

If you are not an immigrant, Don’t forget to show hospitality to strangers, for some who have done this have entertained angels without realizing it!” (Hebrews 13:2). Like the Mexican who helped me cross the water, the immigrant who crosses your path may be the very angel God has sent you.

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Dr. Joseph Castleberry is President of Northwest University in Kirkland Washington.  He is the author of Your Deepest Dream:  Discovering God’s Vision for Your Life and The Kingdom Net:  Learning to Network Like Jesus. Follow him on Twitter at @DrCastleberry and at http://www.facebook.com/Joseph.Castleberry.

 

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La Dureza de Nuestros Corazones

Tienes seis días en la semana para hacer tu trabajo habitual, pero el séptimo día dejarás de trabajar. Así tu buey y tu burro podrán descansar, y también recobrarán sus fuerzas tus esclavos y los extranjeros que vivan en medio de ti.Éxodo 23:12, NTV

La mención de esclavos dentro de la Ley de Moiés provoca escándalo en la mente del lector actual. ¿Cómo puede ser que la Ley de Dios permitiera a los israelitas mantener en esclavitud a otras personas? El hecho de que los hebreos habían sido esclavos en Egipto debería haberles concientizado de la maldad de esa nefasta institución. A pesar de esa hipocrisía explícita, los hebreos nunca desarrollaron tal convicción durante la historia bíblica.

¿Por que permitió Dios la continuación de la esclavitud dentro de Israel? En realidad, la ley de Moisés no fue una expresión perfecta de la justicia de Dios. En cuanto al divorcio—otra institución trágica que la ley dejaba en pie—Jesucristo comentó a los judios que “Moisés permitió el divorcio sólo como una concesión ante la dureza del corazón de ustedes, pero no fue la intención original de Dios” (Mateo 19:8). En cuanto a la esclavitud, Dios hizo la misma concesión. Parece que no sólo Faraón tenía un corazón duro. En el Sermon del Monte (Mateo 5-7), Jesús explicó en detalle cómo la justicia de Dios excede grandemente la de la Ley de Moisés.

Sin embargo, Dios hizo provisiones para suavizar la dureza de corazón en Israel. Los esclavos y extranjeros tenían el mismo derecho a un día de descanso y adoración que los israelitas libres y Dios insistió que se les diera. También en nuestro tiempo la justicia clama por definidos derechos laborales para todos, sea cual sea su situación económica o su orígen nacional.

Algunos acusarían a Dios de maldad por permitir la esclavitud y la injusticia en el mundo. Pero ellos mismos no sujetan su albredrío libre a Dios y no optarían que Dios privara al ser humano de su libertad. La tarea de imponer justicia en la tierra es nuestra como seres humanos, y el instrumento para apoyar la justicia es el código legal. Como en Israel antiguo, resulta inútil en actualidad establecer leyes que nadie se dispone a ejecutar. La imposición de leyes siempre toma en cuenta la cultura y relativa bondad del pueblo y busca un balance entre la justicia perfecta y lo posible. Nos conviene orar que el país donde nosotros vivimos pueda tener leyes justas y una población concientizada para ejecutarla en beneficio de todos.

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Dr. Joseph Castleberry es el presidente de Northwest University en Kirkland, Washington. Es el autor de Your Deepest Dream: Discovering God’s Vision for Your Life y The Kingdom Net: Learning to Network Like Jesus. Sígalo en Twitter @DrCastleberry y en http://www.facebook.com/Joseph.Castleberry.

 

 

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The Hardness of Our Hearts

You have six days each week for your ordinary work, but on the seventh day you must stop working. This gives your ox and your donkey a chance to rest. It also allows your slaves and the foreigners living among you to be refreshed.Éxodo 23:12, NTV

The mention of slaves in the Law of Moses provokes scandal in the mind of today’s reader.  How could the Law of God have permitted  the Israelites to keep other people in slavery?  The fact that the Hebrews had suffered slavery in Egypt should have conscientized them to the evil of that nefarious institution.  Despite this explicit hypocrisy, they never developed such a conviction during Biblical history.

Why dd God permit the continuation of slavery in Israel?  In reality, the Law of Moses did not perfectly express the justice of God.  In the matter of divorce—another tragic institution that the Law left in place–Jesus Christ commented that Moses permitted divorce only as a concession to your hard hearts, but it was not what God had originally intended. ” (Matthew 19:8). As for slavery, God made the same concession.  It seems that not only Pharaoh had a hard heart.  In the Sermon on the Mount (Matthew 5-7), Jesus explained in detail how the justice of God greatly exceeded that of the Law of Moses.

Nevertheless, God made provisions to soften the hardness of hearts in Israel.  The slaves and immigrants had the same right to a day of rest and worship as free Israelites had, and God insisted that they should receive it.  In our time also, justice calls our for equal, defined workplace rights for all, whatever their economic situation or national origin.

Some would accuse God of evil for permitting slavery and injustice in the world.  But those same people do not submit their free will to God and would not opt for God depriving human beings of their freedom.  The  task of establishing justice in the earth belongs to us as human beings, and legal codes constitute the instrument for supporting justice. As in Ancient Israel, it is useless to establish laws that no one will execute.  The imposition of laws always takes into account the culture and relative goodness of the people and seeks a balance between perfect justice and the possible.  We should pray that the country where we live might have just laws and a righteous population with a conscience to execute them to the benefit of everyone.

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Los Dos Lados de la Justicia

No maltrates ni oprimas a los extranjeros en ninguna forma. Recuerda que tú también fuiste extranjero en la tierra de Egipto. No explotes a la viuda ni al huérfano. Si los explotas de alguna manera y ellos claman a mí, ten por seguro que oiré su clamor. Mi enojo se encenderá contra ti y te mataré a filo de espada. Entonces tus esposas serán las viudas y tus hijos los huérfanos.—Éxodo 22:21, NTV

La ley que Dios entregó a Moisés para gobernar Israel se preocupaba de la justicia social. Como Dios se preocupa por los débiles, los vulnerables, los pobres, y los extranjeros, la ley hacía provisiones para su protección frente a los poderosos del pueblo. La justicia siempre garantiza igualdad para todo ser humano, pero la corrección de la injusticia siempre implica acción por dos lados. Hay justicia para la víctima (el lado luminoso) y justicia contra el injusto (el lado oscuro).

El Nuevo Testamento explica las consecuencias de la injusticia así: No se dejen engañar: nadie puede burlarse de la justicia de Dios. Siempre se cosecha lo que se siembra (Gálatas 6:7). Al decir al pueblo de Israel que no maltrataran ni oprimieran al extranjero, el SEÑOR les recordaba que ellos recién habían sido extranjeros en Egipto. Para ellos, maltratar a los extranjeros dentro de su tierra prometida les convertiría en hipócritas y les expondría al mismo juicio que los egipcios recién habían sufrido. De igual manera, Dios prometió la defensa divina para los huerfanos y viudas. Al maltratarlos, los israelitas, quienes antes habían recibido la “justicia para,” provocarían la “justicia contra” si mismos.

En actualidad, los países receptores de la inmigración deben recordar que ellos han gozado del lado luminoso de la justicia de Dios. Si oprimen al extranjero, se expondrán al lado oscurro de la justicia.   Si sus antepasados han sido inmigrantes a la tierra donde nacieron, deben entender su deuda a sus ancestros, quienes enfrentaron muchas cosas y aguantaron duras pruebas para establecer sus familias en un nuevo hogar. En vista de tales precedentes, la justicia exige que la generación actual no cometa acciones personales ni haga leyes que maltraten a los que vienen entrando al país con los mismos problemas, desafíos, y desventajas que las generaciones previas de inmigrantes enfrentaron.

Los inmigrantes que sufren injusticia deben entender, como dijo el antiguo romano Sexto Empirico en el Segundo Siglo, “Est mola tarda dei, verum molit illa minutim.” Traducido al español, las ruedas del molino de Dios muelen lento, pero finísimo.” Cuando la justicia por fin llegue a su vida, manténgase al lado luminoso.

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The Two Sides of Justice

You must not mistreat or oppress foreigners in any way. Remember, you yourselves were once foreigners in the land of Egypt. You must not exploit a widow or an orphan. If you exploit them in any way and they cry out to me, then I will certainly hear their cry. My anger will blaze against you, and I will kill you with the sword. Then your wives will be widows and your children fatherless. —Exodus 22:21, NLT

The Law God delivered to Moses for governing Israel took care to provide for some measure of social justice. Because God cares for the weak, the vulnerable, the poor, and foreigners, the law made provision to protect them from the powerful among the people. Justice always guarantees equality for every human being, but the correction of injustice always implies action on both sides. There is justice for the victim (the bright side) and justice against the unjust (the dark side).

The New Testament explains that the consequences of injustice as follows: No se dejen engañar: nadie puede burlarse de la justicia de Dios. Siempre se cosecha lo que se siembra (Galatians 6:7). In telling the people of Israel not to mistreat nor oppress foreigners, the LORD reminded them that they had recently been foreigners in Egypt. For them to mistreat foreigners in their own Promised Land would turn them into hypocrites and would expose them to the same judgment the Egyptians had recently suffered. In the same way, God promised divine defense for orphans and widows.   Mistreating them would bring “justice against” the Israelites, who beforehand had received God’s “justice for.”

Today, the people of immigration’s receptor nations should remember that they have enjoyed the bright side of God’s justice. If they oppress foreigners, they will expose themselves to the dark side. If their ancestors were immigrants in the nation where they were born, they should understand their debt to those who confronted many troubles and hard trials to establish their families in a new home. In view of such precedents, justice demands that the present generation should not commit personal acts nor make laws that mistreat those who enter their country with the same problems, challenges, and disadvantages previous generations of immigrants faced.

Immigrants who suffer injustice should understand, as the ancient Sextus Empiricus said, “Est mola tarda dei, verum molit illa minutim.” (The wheels of the mill of justice gring slowly, but exceedingly fine.) When justice finally comes to your life, be sure to stay on its bright side.

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Nubes y Fuego

Luego Moisés subió al monte, el cual quedó cubierto por la nube. Entonces la gloria del Señor se posó sobre el monte Sinaí, y durante seis días la nube cubrió el monte. Al séptimo día, el Señor llamó a Moisés desde el interior de la nube. Para los israelitas que estaban al pie del monte, la gloria del Señor, que estaba sobre la cima del monte, parecía como un fuego consumidor. Entonces Moisés fue desapareciendo en la nube a medida que subía al monte, y permaneció en el monte cuarenta días y cuarenta noches.Éxodo 24:15-18

No todo el movimiento del inmigrante de Dios va de país en país. También existe un peregrinaje vertical. Para que Moisés guíara el pueblo de Israel hacia la Tierra Prometida, él tuvo que subir a la presencia de Dios. En Éxodo 19:11 Dios invitó a todo el pueblo entrar a su presencia, pero los Israelitas se aterrorizaron ante la santidad de Dios y su voz. Pidieron que Dios hablara solamente a Moisés.

Por eso, Moisés subió al encuentro con Dios, acompañado de los 70 ancianos que habían recibido al Espíritu Santo (Números 11:25). A pesar del concepto de que nadie puede ver a Dios y vivir, la Biblia reporta que allí vieron al Dios de Israel. Debajo de sus pies parecía haber una superficie … de color azul brillante, tan clara como el mismo cielo. Aunque estos nobles de Israel pudieron contemplar a Dios, él no los destruyó. De hecho, compartieron una comida para celebrar el pacto, en la cual comieron y bebieron en su presencia” (Éxodo 24:10-11).

¡Qué cosa más gloriosa la que Moisés y los ancianos se ganaron al subir al monte! ¡Qué pérdida más terrrible la que el pueblo sufrió al pedir a Dios no hablarles!

Cuando Moisés dejó a los ancianos atrás para acercarse aun más a la presencia de Dios, la Biblia dice que “para los israelitas que estaban al pie del monte, la gloria del Señor, que estaba sobre la cima del monte, parecía como un fuego consumidor.” Desde lejos, la santidad de Dios parecía un fuego terrible. Pero para Moisés, la santidad de Dios parecía como nubes refrescantes. Para el ser humano, el fuego representa el terror, pero las nubres traen delicia.

Su concepto de Dios también depende de su condición. Cuando usted se mantiene lejos, Dios se parece a un terror y una amenaza. Los que se acercan a Dios lo encuentran como nubes de gloria. En el transcurso de su migración, acérquese a Dios y refrésquese.

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