¿Gigantes en la Tierra?

En esos días y durante algún tiempo después, vivían en la tierra gigantes nefilitas, pues siempre que los hijos de Dios tenían relaciones sexuales con las mujeres, ellas daban a luz hijos que luego se convirtieron en los héroes y en los famosos guerreros de la antigüedad.  El Señor vio la magnitud de la maldad humana en la tierra y que todo lo que la gente pensaba o imaginaba era siempre y totalmente malo.–Génesis 6:4, NTV

En este texto, uno de los más difíciles de entender en la Biblia, encontramos otro relato de migración.  Algunos han leído la frase “hijos de Dios” para significar “los ángeles,” dando a entender que seres celestiales cayeron en pecado y tomaron formas humanas para fornicar con las bellas mujeres de la tierra.  Esta interpretación mítica no cuadra con lo que Jesús enseñó acerca de los ángeles ni tampoco con la racionalidad.  La tradición rabínica de los Judíos ha rechazado tal interpretación tanto como los mejores comentaristas cristianos. El Rabino Shimon bar Yochai pronunció una maldición sobre cualesquiera enseñaren tal idea.

Lo que parece ser el verdadero significado del texto es que los “hijos de Dios” (es decir, los hijos de la línea piadosa de Set) se emparejaban con las llamadas “hijas de los hombres” (la descendencia de Caín).  Tales uniones produjeron los “nefilines” (traducido “gigantes” en la Versión Reina-Valera)—valientes hombres de guerra que aumentaron la maldad en la tierra con sus matanzas.

Dado este intermatrimonio de los justos y los infieles, Dios llegó a la decision de comenzar de nuevo la familia humana en base del justo Noé.

La historia habla indirectamente a los inmigrantes.  Los descendientes de Caín fueron vistos como “errantes y extranjeros.”  Génesis 6:4 revela que siempre ha habido suspicacia en los nativos contra el intermatrimonio con extranjeros.  En actualidad, toda familia inmigrante ha vistos casos de prejuicio contra sus hijos que se han enamorado con las bellas oriundas de su nuevo hogar.  Inclusive, el prejuicio puede verse en las dos caras de la moneda.

Es importante entender la perspectiva divina en Genesis 6.  En aquel caso, la dificultad no radica en el hecho de que las hijas de Caín fueron extranjeras.  El problema es que fueron impías.  En toda la Biblia, Dios objeciona la unión de creyentes e impíos.  Los que se casan con los injustos a menudo pagarán un precio en el bienestar espiritual de sus hijos.

Entre los inmigrantes y los ciudadanos nativos, la diferencia étnica naturalmente crea la atracción.  Como el ébano y el marfil hacen armonía  en el teclado del piano, el amor sabe brotar entre las bellas étnias de la raza humana.  Como veremos en Genesis 11, Dios ama la diversidad humana que él mismo ha creado.  (Véase también Números 12:1-16.)  Pero nos conviene enseñar a nuestros hijos la importancia de formar sus parejas sobre la roca de la fe, con personas que aman al Señor y viven de acuerdo con sus principios.

Copyright©2013 by Joseph L. Castleberry.  Todos los derechos reservados.

http://www.inmigrantesdedios.org; joe@josephcastleberry.com

Dr. Joseph Castleberry es el presidente de Northwest University en Kirkland, Washington.  Es el autor de Your Deepest Dream:  Discovering God’s Vision for Your Life y The Kingdom Net:  Learning to Network Like Jesus.  Sígalo en Twitter  @DrCastleberry y en http://www.facebook.com/Joseph.Castleberry.

Acerca de joseph6castleberry

A missionary to Latin America for 20 years, I currently serve as president of Northwest University in Kirkland, WA. I am the author of Your Deepest Dream (NavPress, 2012) and The Kingdom Net: Learning to Network Like Jesus (Influence Resources, 2013).
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Una respuesta a ¿Gigantes en la Tierra?

  1. Juan Castillo dijo:

    Estoy casado con una mujer Finlandesa. Dios nos permitió conocernos en Madrid y compartimos desde el principio la misma cultura: la cultura del Reino. Conocer y amar al mismo Dios, compartir experiencias cristianas y especialmente concordar en los valores que rigen nuestra familia es vital para mantener una buena relación matrimonial. También es una fundación sólida para la educación de nuestra hija. Como el ébano y el marfil se unen para crear melodías infinitas de alabanza al creador, una familia intercultural puede ser la plataforma de hijos de potencial global para extender el Reino. Al contrario, si Dios no es el ritmo común entre los cónyuges de culturas diferentes, es probable que esa familia se convierta en una familia errante como Caín, perdidos ente dos o más culturas.

    Gracias Dr. Castleberry por tocar este tema tan crucial y actual. Este artículo ha sido un excelente recordatorio de lo importante que es tener una fundación común en un matrimonio intercultural.

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