La Ilegalidad No Justifica La Inmoralidad

Hubo entonces hambre en la tierra, y descendió Abram a Egipto para morar allá; … Y aconteció que … dijo a Sarai su mujer: He aquí, ahora conozco que eres mujer de hermoso aspecto; y cuando te vean los egipcios, dirán: Su mujer es; y me matarán a mí …  E hizo [Faraón] bien a Abram por causa de ella; … Mas Jehová hirió a Faraón y a su casa con grandes plagas, … Entonces Faraón llamó a Abram, y le dijo: ¿Qué es esto que has hecho conmigo? … Ahora, pues, he aquí tu mujer; tómala, y vete.”—Génesis 12:10-18, NTV

El justo Abram cometió un errorazo que muchos inmigrantes cometen—mintió acerca de su estado civil.  Desesperado cuando la tierra “que fluye leche y miel” sufrió hambre, Abram salió a Egipto, donde existía comida.  El motivo de hambre siempre ha impulsado a los inmigrantes, y no hubo nada malo en su deseo de sobrevivir.  Pero su temor ante su situación precaria le motivó a mentir acerca de su matrimonio.  Creyó lo peor de sus anfitriones sin razón y cuando los egipcios se dieron cuenta de su falsedad, expulsaron su famillia entera, deportándoles fuera de su país.

En el caso de los inmigrantes actuales, muchas veces enfrentan una fuerte tentación de mentir, sobre todo si su estadía carece de autorización oficial.  Algunas mentiras son ofensas civiles, mientras otras son delitos serios.  Mentir sobre la ciudadanía o el estado matrimonial, por ejemplo, suele ser delito serio que resulta en la deportación inmediata y PERMANENTE.

Los que emigran violando las leyes sufren en su estatus legal, pero sufren mayor daño cuando su carácter e integridad moral quedan perjudicados. Con su mentira, Abram abandonó la honestidad y arriesgó la virtud de su esposa, que por poco fue integrada al harén del Faraón.  La gracia y elección de Dios los protegió, pero cuando fueron deportados, aprendieron la suma importancia de comportarse con rectitud en su vida moral.

Nunca permita que su estado migratorio perjudique sus principios morales.  La desobediencia civil puede o no justificarse frente a leyes injustas.  No es fácil distinguir cuándo las leyes son injustas y cuándo no.  La ilegalidad no necesariamente constituye inmoralidad.  En cualquier caso, la violación de leyes puede resultar en el encarcelamiento y castigo, y los que practican la desobediencia civil tienen que estar dispuestos a pagar un precio.  Nunca se debe hacer a la ligera.  Errar puede comprometer su moralidad y justificar su deportación, como en el caso de Abram.  Aun así la gracia de Dios nos puede salvar.

Copyright©2013 por Joseph L. Castleberry.  Todos los derechos reservados.

http://www.inmigrantesdedios.org; joe@josephcastleberry.com

Dr. Joseph Castleberry es presidente de Northwest University en Kirkland Washington.  Es el autor de Your Deepest Dream:  Discovering God’s Vision for Your Life y The Kingdom Net:  Learning to Network Like Jesus.  Sígalo en Twitter @DrCastleberry y en http://www.facebook.com/Joseph.Castleberry.

 

Acerca de joseph6castleberry

A missionary to Latin America for 20 years, I currently serve as president of Northwest University in Kirkland, WA. I am the author of Your Deepest Dream (NavPress, 2012) and The Kingdom Net: Learning to Network Like Jesus (Influence Resources, 2013).
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