Hospitalidad, Parte 1: El Valor de la Hospitalidad

El Señor se le apareció otra vez a Abraham cerca del robledo que pertenecía a Mamre. Un día, Abraham estaba sentado en la entrada de su carpa a la hora más calurosa del día.  Entonces levantó la vista y vio a tres hombres de pie cerca de allí. Cuando los vio, corrió a recibirlos, y se inclinó hasta el suelo en señal de bienvenida. “Mi señor,” dijo él, “si le agrada, deténgase aquí un rato. Descansen bajo la sombra de este árbol mientras les traen agua para lavarse los pies. Ya que han honrado a su siervo con esta visita, permítanme prepararles comida para que recobren fuerzas antes de continuar su viaje.—Génesis 18:1-5 (NTV)

La cultura de Abraham tenía varios aspectos negativos.  Entre ellos, su pueblo explotaba esclavos, practicaba la poligamia y el concubinato, y alentaba el matrimonio entre un hermano y su media-hermana.   Abraham no ganó el favor de Dios a través de su perfección moral, sino por la gracia de Dios quien lo eligió y por la fe con la que el recibió la promesa (Génesis 15:6).

Todas las culturas (y las diferentes generaciones entre ellas) tienen áreas de ceguera moral.  “Pues todos hemos pecado; nadie puede alcanzar la meta gloriosa establecida por Dios” (Romanos 3:23, NTV).  Al mismo tiempo, Dios creó a los seres humanos a su imagen y semejanza (Génesis 1:26).  A pesar del pecado, seguimos reflejando la gloria de Dios en muchas maneras, incluyendo las virtudes culturales.

El reflejo de Dios se ve en la cultura de hospitalidad que se ilustra en esta historia de los tres visitantes.  En el Antiguo Medio Oriente, la gente pecaba de muchas maneras, pero sobresalieron en ofrecer hospedaje y comida a cualesquiera desconocidos o extranjeros les llegaran.  No contaban con hoteles y restaurantes como disfrutamos en el mundo moderno, y siendo necesario el viaje para el bienestar humano, la gente brindaba invaluable cortesía a todos los que llegaran a su puerta.  Toda la familia estaba dispuesta incluso a abstenerse de comida con el fin de alimentar a huéspedes inoportunos.  Un hombre daría la vida para defender a los que habían buscado resguardo bajo su techo.  De no actuar así, se exponía a la vergüenza.

Our modern culture has many good values that Abraham’s culture did not have.  Nuestra cultura moderna tiene muchos valores buenos que la cultura de Abraham no tenía.  De la misma manera, Abraham podría darnos clases maestras de hospitalidad.  Las iglesias, y cada creyente debe reflexionar sobre la calidad de tratamiento que ofrecen a los viajeros—especialmente a los extranjeros e inmigrantes—que vienen a su ciudad con necesidades. Sin embargo, el deber de la hospitalidad tiene sus límites, como veremos en la próxima entrada.

Copyright©2013 por Joseph L. Castleberry.

www.inmigrantesdedios.orgjoe@josephcastleberry.com

Dr. Joseph Castleberry es el president of Northwest University en Kirkland, Washington.  Es el autor de Your Deepest Dream:  Discovering God’s Vision for Your Life y The Kingdom Net:  Learning to Network Like Jesus.

Síguelo en Twitter @DrCastleberry y en www.facebook.com/Joseph.Castleberry.

 

Acerca de joseph6castleberry

A missionary to Latin America for 20 years, I currently serve as president of Northwest University in Kirkland, WA. I am the author of Your Deepest Dream (NavPress, 2012) and The Kingdom Net: Learning to Network Like Jesus (Influence Resources, 2013).
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