Prohibido Mirar Atrás

Enseguida el Señor hizo llover de los cielos fuego y azufre ardiente sobre Sodoma y Gomorra.  Las destruyó por completo, junto con las demás ciudades y aldeas de la llanura.  Así arrasó a todas las personas y toda la vegetacion, pero la esposa de Lot miró hacia atrás mientras lo seguía y quedó convertida en una estatua de sal.—Génesis 19:24-26 (NTV)

Lot y su familia fueron refugiados renuentes.  El Nuevo Testamento hace constar que “Lot era un hombre recto atormentado en su alma por la perversión que veía y oía a diario” (2 Pedro 2:7-8, NTV).    Pero la cultura de Sodoma había afectado profundamente a su familia.  Malos o no, los sodomitas eran sus clientes, sus vecinos, sus amigos, sus futuros esposos y yernos y consuegros.  La calamidad que sufrió la ciudad acabó con la vida que habían establecido, sellando con la pérdida de sus casas, muebles y jardines, todo de su vida anterior.  Salieron “justos” de la ciudad, dejando todo y su ropa sucia atrás.

Tal vez Lot y sus hijas lograron fijar sus ojos en las montañas, aterrorizados por el fuego y azufre que caía sobre los llanos.  Pero la esposa de Lot, no.  No pudo deshacerse de la vida que amaba.  Le pesaba la tragedia de la ciudad, y no pudo imaginarse un futuro aparte de ella.  Su vida anterior se magnificó en su corazón, no dejando lugar para el prospecto de forjar un futuro de la nada. Sus lágrimas inundaron su ser, y secándose, la convirtieron en una estatua de sal.

Muchos inmigrantes modernos saben lo que significa huir de grandes maldades, amenazas e injusticias.  Dejaron todo atrás en aras de un futuro mejor.  Pero no todos los miembros de la familia se sienten igualmente cómodos con el cambio.  Algunos se derrotan, lamentando la vida que dejaron atrás.  ¿Quién puede negar que dejaron cosas bellas en su viejo país?  Allí quedan las memorias de su juventud, el lugar donde se enamoraron, tal vez aun las tumbas de sus seres amados.  El lugar ciertamente no fue ninguna Sodoma.  Claro que tuvo sus problemas, ¿pero existe un lugar perfecto?  ¿Quién les puede señalar con el dedo para contradecirles?

No importa.  Los que viven en lágrimas se echan sal. Un poco de sal enriquece el sabor de la vida, pero demasiada sal lo arruina.  Con toda la razón que puedan tener, la vida se encuentra en el futuro, no en la memoria.  Los que siguen con sus ojos fijos en un futuro celestial donde las lágrimas cesarán, procederán con integridad y esperanza. Al contrario, sólo su sal permanece.

Copyright©2013 por Joseph L. Castleberry.  Todos los derechos reservados.

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Dr. Joseph Castleberry es el presidente de Northwest University en Kirkland, Washington.  Es el autor de Your Deepest Dream:  Discovering God’s Vision for Your Life y The Kingdom Net:  Learning to Network Like Jesus.

Sígalo en Twitter  @DrCastleberry y en http://www.facebook.com/Joseph.Castleberry.

 

Acerca de joseph6castleberry

A missionary to Latin America for 20 years, I currently serve as president of Northwest University in Kirkland, WA. I am the author of Your Deepest Dream (NavPress, 2012) and The Kingdom Net: Learning to Network Like Jesus (Influence Resources, 2013).
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