El Señor Proveerá al Inmigrante

En ese momento, el ángel del Señor lo llamó [a Abraham] desde el cielo: … —¡No pongas tu mano sobre el muchacho! … No le hagas ningún daño, porque ahora sé que de verdad temes a Dios. No me has negado ni siquiera a tu hijo, tú único hijo. Entonces Abraham levantó los ojos y vio un carnero que estaba enredado por los cuernos en un matorral. Así que tomó el carnero y lo sacrificó como ofrenda quemada en lugar de su hijo. Abraham llamó a aquel lugar Yahveh-jireh (que significa «el Señor proveerá»). Hasta el día de hoy, la gente todavía usa ese nombre como proverbio: «En el monte del Señor será provisto».—Génesis 22:11-14, NTV

Abraham, el inmigrante itinerante que iba en pos de la promesa de Dios enfrentó la prueba más horrible de su vida cuando tuvo que escoger entre la promesa de Dios y el Dios de la promesa:  ¿aferraría al hijo prometido o obedecería a Dios quien lo había milagrosamente dado?  Escogió obedecer a Dios y subió al monte para sacrificar a su hijo. En el último momento, Dios no lo permitió.  Nunca fue su intención que Abraham cumpliera tal acto; el evento más bien sirvió como un anuncio profético que Dios proveería un sacrificio perfecto para la humanidad, el mismo Hijo de Dios en la persona de Jesucristo.

El Apostol Pablo lo pone en claro:  «Si Dios no se guardó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿no nos dará también todo lo demás?» (Romanos 8:32).  En otro lugar declara «Dios mostró el gran amor que nos tiene al enviar a Cristo a morir por nosotros cuando todavía éramos pecadores.» (Romanos 5:8).  Juan 3:16 repita lo mismo, diciendo «Dios amó tanto al mundo que dio a su único Hijo, para que todo el que crea en él no se pierda, sino que tenga vida eterna.»  Pablo concluye que «este mismo Dios quien me cuida suplirá todo lo que necesiten, de las gloriosas riquezas que nos ha dado por medio de Cristo Jesús» (Filipenses 4:19).

Muchas veces no entendemos las pruebas que pasamos.  Abraham nunca entendió el significado final de aquel evento en su vida, pero captó un principio muy claro que sigue pertinente en la vida de todos los inmigrantes de Dios—cuando seguimos obedientes al llamado y a la promesa de Dios, Dios proveerá todas nuestras necesidades.  Tal promesa no es sólo para Abraham, sino para todos los que ponen su fe en Cristo:  «Mediante su divino poder, Dios nos ha dado todo lo que necesitamos para llevar una vida de rectitud. Todo esto lo recibimos al llegar a conocer a aquel que nos llamó por medio de su maravillosa gloria y excelencia;  y debido a su gloria y excelencia, nos ha dado grandes y preciosas promesas» (2 Pedro 1:3-4).

Porque los inmigrantes son cumplidores de la misión de Dios, Dios los tiene en su corazón.  ¡Adelante, y con la bendición de Dios!

Copyright©2013 por Joseph L. Castleberry.  Todos los derechos reservados.  http://www.inmigrantesdedios.org; joe@josephcastleberry.com

Dr. Joseph Castleberry es el presidente de Northwest University en Kirkland, Washington.  Es el autor de Your Deepest Dream:  Discovering God’s Vision for Your Life y The Kingdom Net:  Learning to Network Like Jesus.Síguelo en Twitter  @DrCastleberry y en http://www.facebook.com/Joseph.Castleberry.

Acerca de joseph6castleberry

A missionary to Latin America for 20 years, I currently serve as president of Northwest University in Kirkland, WA. I am the author of Your Deepest Dream (NavPress, 2012) and The Kingdom Net: Learning to Network Like Jesus (Influence Resources, 2013).
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