El Tiempo es un Señor Cruel

Potifar se enfureció cuando oyó el relato de su esposa acerca de cómo José la había tratado. Entonces agarró a José y lo metió en la cárcel donde estaban los presos del rey. José quedó allí, pero el Señor estaba con José en la cárcel y le mostró su fiel amor. El Señor hizo que José fuera el preferido del encargado de la cárcel. Poco después el director puso a José a cargo de los demás presos y de todo lo que ocurría en la cárcel. El encargado no tenía de qué preocuparse, porque José se ocupaba de todo. El Señor estaba con él y lo prosperaba en todo lo que hacía.—Génesis 39:19-23, NTV

Algunos inmigrantes pasan tiempo detenidos por las autoridades, a veces porque han sido acusados o convictos de delitos y a veces por cuestiones de estatus migratorio.  La historia de José nos acuerda que no solamente la gente mala se encuentra en la cárcel, sino también gente muy buena.

José fue a cárcel por una acusación falsa, algo que sucede, pero no tan frecuentemente como los reos alegan.  No importa.  Lo que define la vida de un presidiario no es lo que hizo antes de la cárcel, sino adentro.

En inglés, se dice que los carceleros “sirven tiempo.”  ¡Qué señor más cruel!  El tiempo no agradece a nadie, inutilmente aceptando nuestro servicio sin darnos nada más que la vejez.  Sin embargo, si el tiempo no nos da nada bueno, hay algo que podemos sacar del tiempo—la sabiduría—y saqueamos ese tesoro cuando en vez de servir al tiempo nos dedicamos a servir a Dios y a otros.  Otra vez, lo que el carcelero hace a dentro lo define.

Profundamente en sus adentros, José clamaba a Dios.  Dentro de la cárcel, profundizaba en su hábito de buscar su presencia.  Por la tercera y cuarta vez en un sólo capítulo, el pasaje dice que Dios siguió fiel a su nombre y naturaleza—estuvo con José—e hizo a José cumplir su nombre y naturaleza—José prosperó y tuvo éxito.

Gente buena y gente mala se encuentra en la cárcel y afuera de ella.  Dentro de nosotros también se encuentran las dos clases de persona.  Tenemos una naturaleza pecaminosa y otra que refleja la imagen de Dios.  Una de esas libertará nuestra identidad real; la otra nos tomará cautivo al pecado.  El ser humano verdaderamente libre se entrega al servicio de Dios.

Si usted se encuentra en la cárcel, no sirva al tiempo.  Sirva a Dios y a otros.  José sirvió a los otros detenidos en la cárcel y ellos se convirtieron precisamente en las llaves que, con el tiempo, lo soltarían.  Si usted se encuentra libre, ten cuidado de no “servir tiempo” en el mundo.  Usted tiene que servir a alguien o algo.  Elija a Dios.

Copyright©2013 por Joseph L. Castleberry.  Todos los derechos reservados.  http://www.inmigrantesdedios.org; joe@josephcastleberry.com

Dr. Joseph Castleberry es el presidente de Northwest University en Kirkland, Washington.  Es el autor de Your Deepest Dream:  Discovering God’s Vision for Your Life y The Kingdom Net:  Learning to Network Like Jesus.

Acerca de joseph6castleberry

A missionary to Latin America for 20 years, I currently serve as president of Northwest University in Kirkland, WA. I am the author of Your Deepest Dream (NavPress, 2012) and The Kingdom Net: Learning to Network Like Jesus (Influence Resources, 2013).
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