Faraón Creyó en la Reunificación Familiar

El faraón le dijo a José: «… vayan a buscar a su padre y a sus familias y vuelvan aquí. Yo les daré la mejor tierra en Egipto, y comerán de lo mejor que esa tierra produce»… Entonces Jacob emprendió el viaje a Egipto con todas sus posesiones. … Durante la noche, Dios le habló … —No tengas temor de descender a Egipto … Yo descenderé contigo … Así que Jacob partió hacia Egipto con toda su familia—hijos y nietos, hijas y nietas.—Génesis 45:12–46:7, NTV

 

Muchos años después de la muerte de José, luego que Israel saliera a su éxodo de Egipto, huyendo de Faraón y sus opresiones, la palabra faraón se convirtió en sinónimo para un patrono malo o un gobernador injusto. El Faraón que conoció a José tampoco fue una estrella moral, pero él sí entendió un básico principio moral de la inmigración, precisamente:  Cuando los inmigrantes se establecen en su nuevo hogar y dan fe de ser residentes honestos, trabajadores, y fidedignos, merecen el derecho de reunificar sus familias en la nueva tierra.

En base del heroismo de José hacia Egipto, y tal vez más porque José había comprado para Faraón toda la tierra de los egipcios a cambio de comida, Faraón le recompensó con (1) visas de reunificación familiar, (2) transporte para que todos sus parientes se trasladaran, (3) reconocimiento especial para su padre delante de la corte real, (4) concesiones de los mejores terrenos para la ganadería; (5) provisiones de comida mientras durara el hambre.  Pocos inmigrantes en la historia del mundo han disfrutado de mejor trato, y por la mayor parte, ¡pocos lo han merecido menos!

El fin de la historia recompensa a todos más allá de lo merecido.  José, al principio un soñador arrogante, logró ver a su familia doblando la rodilla delante de él como a su salvador; Jacob, de ninguna manera un padre modelo, pudo volver a ver a su hijo consentido vivo y reinando; los hermanos que echaron a José en un pozo a fin de que muriera de hambre lejos de su hogar, escaparon del hambre mortífera en el seno familiar; Faraón ganó todos los terrenos de Egipto y la dictadura total so pretexto de benefactor;  los egipcios—que odiaban a los pastores de ovejas—recibieron alimento a manos de un pastor hebreo.  Todo esto da fe de la gracia sorprendente de Dios.

Jacob al final de su vida descansó en la promesa de que Dios siempre estaría con él.  Si en alguna ocasión se le ofrece a usted la opción entre condiciones perfectas de inmigración y una vida difícil pero acompañada por Dios, escoja la segunda.  Mejor es un día en la presencia de Dios y su gracia que mil en cualquier paraíso humano, donde pudiéramos tener lo que realmente merecemos.

Copyright©2013 por Joseph L. Castleberry.  Todos los derechos reservados.  http://www.inmigrantesdedios.org; joe@josephcastleberry.com

Dr. Joseph Castleberry es el presidente de Northwest University en Kirkland, Washington.  Es el autor de Your Deepest Dream:  Discovering God’s Vision for Your Life The Kingdom Net:  Learning to Network Like Jesus.

Acerca de joseph6castleberry

A missionary to Latin America for 20 years, I currently serve as president of Northwest University in Kirkland, WA. I am the author of Your Deepest Dream (NavPress, 2012) and The Kingdom Net: Learning to Network Like Jesus (Influence Resources, 2013).
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