Hijos de la Tercera Cultura

Moisés … se fue a vivir a la tierra de Madián … El sacerdote de Madián tenía siete hijas, quienes fueron al pozo como de costumbre para sacar agua … Pero llegaron unos pastores y las echaron de allí. Entonces Moisés se levantó de un salto y las rescató de los pastores … Con el tiempo, [el sacerdote] le entregó a su hija Séfora por esposa. Más tarde, ella dio a luz un hijo, y Moisés lo llamó Gersón, pues explicó: «He sido un extranjero en tierra extraña».—Éxodo 2:15-22, NTV

El nombre que Moisés dio a su primer hijo revela una profunda dimensión de su propia identidad.  En la cultura hebrea antigua, los padres solían dar nombres a sus hijos que predijeran su futuro carácter.  José (Próspero) prosperaría.  Josué (Salvador) salvaría a su pueblo.  Moisés (Lo saqué fuera) sería un libertador—del esclavo hebreo, de Séfora, y de su pueblo entero.  Cuando Moisés le dio nombre a su hijo, no realmente pensaba en el futuro del niño, sino en su propia situación.   Como extranjero en tierra extraña, predijo que su hijo viviría la misma situación durante toda su vida.

Al estudiar los hijos de los expatriados, la antropóloga Ruth Useem descubrió un fenómeno que ella llamó «hijos de la tercera cultura» (HTC).[1] Características de tales personas pueden incluir lo siguiente:

  1. Tienen más en común con otros HTCs que con personas del país de sus padres.
  2. Son multilingües y facilmente aceptan a personas de otras culturas.
  3. Al volver al país de sus padres, les cuesta años ajustarse. Sufren un choque de culturas al revés y sientan “mal de patria” por su país adoptiva.
  4. Aunque se relacionan con múltiples culturas, no sienten propiedad en ninguna.
  5. Enfrentan una crisis de identidad, no sabiendo de dónde son.
  6. Pueden tener alta capacidad para el liderazgo, siendo flexibles en sus relaciones y en sus ideas con respecto al cambio.

Moisés representa el HTC clásico.  Por ser hebreo, vivía en su niñez como extranjero en la tierra de su nacimiento.  Como hombre en Madián, se convertió en «extranjero en tierra extraña».  Volviendo a su pueblo en Egipto, simplemente lo vieron como hombre extraño ofreciendo llevarles a todos hacia un nuevo país.

¿De dónde era Moisés?  ¿A cuál pueblo pertenecía?  ¿A qué país juraba él la lealtad?

Como hijo de la tercera cultura, Moisés se dio cuenta que Dios merecía la soberanía en su vida, y su ciudadanía le esperaba en el Cielo. Con sus leyes, buscaba formar la cultura del Cielo en la Tierra.  Si sus hijos inmigrantes no saben ni quiénes ni de dónde son, «guard[e] todas estas cosas en su corazón y piens[e] en ellas con frecuencia» (Lucas 2:19, NTV) Sus hijos son candidatos excelentes para la ciudadanía celestial.  Enséñales a servir a Dios.  Aunque siempre se sientan como «extranjeros y nómadas aquí en este mundo» (Hebreos 11:13, NTV), pueden convertirse en guías idóneos hacia el Reino de Dios.

Copyright©2013 por Joseph L. Castleberry.  Todos los derechos reservados. http://www.inmigrantesdedios.orgjoe@josephcastleberry.com

Dr. Joseph Castleberry es el presidente de Northwest University en Kirkland, Washington.  Es el autor de Your Deepest Dream:  Discovering God’s Vision for Your Life The Kingdom Net:  Learning to Network Like Jesus.

Acerca de joseph6castleberry

A missionary to Latin America for 20 years, I currently serve as president of Northwest University in Kirkland, WA. I am the author of Your Deepest Dream (NavPress, 2012) and The Kingdom Net: Learning to Network Like Jesus (Influence Resources, 2013).
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