¿Quiénes Irán con Ustedes?

Entonces hicieron volver a Moisés y a Aarón ante el faraón. «Está bien—les dijo—, vayan a adorar al SEÑOR su Dios. Pero ¿exactamente quiénes irán con ustedes?» «Iremos todos—contestó Moisés—: jóvenes y mayores, nuestros hijos y nuestras hijas, y nuestros rebaños y nestras manadas.» … El faraón replicó, «¡Verdaderamente necesitarán que el SEÑOR esté con ustedes si dejo que se lleven a sus hijos pequeños! Me doy cuenta de que tienen malas intenciones. ¡Jamás! Sólo los hombres pueden ir.»—Éxodo 10:8-11, NTV

En la vida de los que contemplan la emigración, la pregunta siempre resuena, «¿Quiénes irán?» Nuestro enemigo siempre dice, «qué vayan sólo los hombres» o «que la mamá vaya sola.» El resultado es una familia quebrada, o por lo menos, dividida.

La misma historia se repite vez tras vez. El padre o la madre que emigra encuentra trabajo, envía remesas a la familia, sufre la soledad, busca consuelo en una nueva pareja, forma una nueva familia, pierde el respeto de la familia original, et cétera. Los hijos originales que se crían sin la guía de su padre o madre se resienten la ausencia de ellos. Y sufren una pobreza que ninguna remesa puede aliviar.

En Egipto, ni Moisés ni Faraón tenían serio interés en la idea de enviar sólo los hombres al exterior del país. Moisés dijo, «Todos iremos.» Faraón supo que Moisés y los hombres de Israel no irían sin sus familias, y por eso replicó que sólo los hombres podrían irse.

El contexto de aquel entonces seguramente difiere del de mucha gente hoy que contempla salir sin la familia para buscar su sostenimiento en el extranjero. Sin embargo, la respuesta que Moisés le dio a Faraón sirve para casi todos los contextos. Usted hace mejor si no se va sin la familia. El dinero que conseguirá no sanará la herida que usted infligirá al dejar a su familia atrás. O van todos o no se va nadie. Sólo un enemigo cruel como Faraón le daría otro consejo.

Usted puede protestar, «¡Es que nos desesperamos!» Precisamente por esa razón hay que pensar dos veces. El Señor nunca ha premiado ni la duda ni la desesperación. El Señor responde a la fe y la fidelidad. Confíe en el Señor y mantenga la unidad familiar. Como dice Hebreos 11:3, «Sin fe es imposible agradar a Dios. Todo el que desee acercarse a Dios debe creer que él existe y que él recompensa a los que lo buscan con sinceridad» (NTV). La emigración en si requiere de mucha fe. Es mejor que usted utilice esa fe para incluir a la familia entera en su plan de emigración.

Copyright©2013 por Joseph L. Castleberry. Todos los derechos reservados.http://www.inmigrantesdedios.orgjoe@josephcastleberry.com

Dr. Joseph Castleberry es el presidente de Northwest University en Kirkland, Washington. Es el autor de Your Deepest Dream: Discovering God’s Vision for Your Life y The Kingdom Net: Learning to Network Like Jesus. Sígalo en Twitter @DrCastleberry y enhttp://www.facebook.com/Joseph.Castleberry.

 

 

Acerca de joseph6castleberry

A missionary to Latin America for 20 years, I currently serve as president of Northwest University in Kirkland, WA. I am the author of Your Deepest Dream (NavPress, 2012) and The Kingdom Net: Learning to Network Like Jesus (Influence Resources, 2013).
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