La Dureza de Nuestros Corazones

Tienes seis días en la semana para hacer tu trabajo habitual, pero el séptimo día dejarás de trabajar. Así tu buey y tu burro podrán descansar, y también recobrarán sus fuerzas tus esclavos y los extranjeros que vivan en medio de ti.Éxodo 23:12, NTV

La mención de esclavos dentro de la Ley de Moiés provoca escándalo en la mente del lector actual. ¿Cómo puede ser que la Ley de Dios permitiera a los israelitas mantener en esclavitud a otras personas? El hecho de que los hebreos habían sido esclavos en Egipto debería haberles concientizado de la maldad de esa nefasta institución. A pesar de esa hipocrisía explícita, los hebreos nunca desarrollaron tal convicción durante la historia bíblica.

¿Por que permitió Dios la continuación de la esclavitud dentro de Israel? En realidad, la ley de Moisés no fue una expresión perfecta de la justicia de Dios. En cuanto al divorcio—otra institución trágica que la ley dejaba en pie—Jesucristo comentó a los judios que “Moisés permitió el divorcio sólo como una concesión ante la dureza del corazón de ustedes, pero no fue la intención original de Dios” (Mateo 19:8). En cuanto a la esclavitud, Dios hizo la misma concesión. Parece que no sólo Faraón tenía un corazón duro. En el Sermon del Monte (Mateo 5-7), Jesús explicó en detalle cómo la justicia de Dios excede grandemente la de la Ley de Moisés.

Sin embargo, Dios hizo provisiones para suavizar la dureza de corazón en Israel. Los esclavos y extranjeros tenían el mismo derecho a un día de descanso y adoración que los israelitas libres y Dios insistió que se les diera. También en nuestro tiempo la justicia clama por definidos derechos laborales para todos, sea cual sea su situación económica o su orígen nacional.

Algunos acusarían a Dios de maldad por permitir la esclavitud y la injusticia en el mundo. Pero ellos mismos no sujetan su albredrío libre a Dios y no optarían que Dios privara al ser humano de su libertad. La tarea de imponer justicia en la tierra es nuestra como seres humanos, y el instrumento para apoyar la justicia es el código legal. Como en Israel antiguo, resulta inútil en actualidad establecer leyes que nadie se dispone a ejecutar. La imposición de leyes siempre toma en cuenta la cultura y relativa bondad del pueblo y busca un balance entre la justicia perfecta y lo posible. Nos conviene orar que el país donde nosotros vivimos pueda tener leyes justas y una población concientizada para ejecutarla en beneficio de todos.

Copyright©2013 por Joseph L. Castleberry. Todos los derechos reservados.http://www.inmigrantesdedios.orgjoe@josephcastleberry.com

Dr. Joseph Castleberry es el presidente de Northwest University en Kirkland, Washington. Es el autor de Your Deepest Dream: Discovering God’s Vision for Your Life y The Kingdom Net: Learning to Network Like Jesus. Sígalo en Twitter @DrCastleberry y en http://www.facebook.com/Joseph.Castleberry.

 

 

Acerca de joseph6castleberry

A missionary to Latin America for 20 years, I currently serve as president of Northwest University in Kirkland, WA. I am the author of Your Deepest Dream (NavPress, 2012) and The Kingdom Net: Learning to Network Like Jesus (Influence Resources, 2013).
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